DE LA NADA...
Con un impulso desde mí mismo me hago rodar un corto pedazo de la superficie pulida de un cráter; ruedo y regreso a mi posición inicial. Fijo mi atención en una hoja seca ¡hay tanto que contar! si no es posible que yo sea el objeto elegiré cualquier hoja. Partiré de la mitad de su recorrido, recién caída, hacia el suelo. Todo lo que empiece a ocurrirle serán dramas conmovedores, desafíos y respuestas, sucesos que estarán vivos; que hablarán de mí pero sólo a mí...