lunes, 19 de mayo de 2008
La Estepa
A ver, llevaba experimentando una claridad inaudita unos meses, el viaje, el tripi... sumaron colores al caleidoscopio, brilló la luz y así se mantuvo. Estaba más cerca de la gente y gozaba la facilidad. Intuía el progresivo aumento del control, del placer. Se nublaron sus ojos, desplomaron sus párpados y se mantuvo en ningún lugar unos segundos. Sentía amargo el paladar, llevaba por lo menos diez mantecaos mezclados con coca cola light y hielo de la nevera. De pronto, casi lo olvido, o si no de pronto pausadamente pero al ritmo que su conciencia le permitía, volvió a su pensamiento anterior y seguró de sí se dijo que necesitaba tiempo. Que no estaba bien, que se sentía débil. Se apartaría de nuevo de la gente buscando tiempo en un lugar en el que aprovecharlo fuese posible. Volvería a la introspección abandonando los dones recien adquiridos, sin miedo, consciente de que de esa era su manera, como siempre había sido y mejor, el medio de obtener la luz que le acercaba a la gente y por el que volvería en su momento pisando fuerte...
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