imagen128 años tiene quien escribe esta monografía y 28 fueron los años que vivió el objeto de estudio de ésta, mejor dicho, sujeto, Egon Schiele. A pesar de lo egocéntrico que pueda parecer el comenzar el relato sobre la vida de Egon Schiele hablando de mí mismo, he considerado adecuado este paralelismo; mi intención es acercar la figura de este joven pintor, que nació hace más de un siglo, al lector de hoy, a la vez que redescubrirlo al tiempo que escribo estas lineas; encontrar sentido y darles el peso necesario a sus preocupaciones y frustraciones que vistas con el prisma del tiempo se relativizan y nos parecen más livianas de lo que son las nuestras hoy dia; error que intentaré dilucidar para comprender los motores que le llevaron a crear su obra en el modo en el que lo hizo durante su corta existencia. También cabe la posibilidad de que fuera cierto que Egon fue un narcisista, algo que algunos han deducido del hecho de que fuera un maniático observador de sí mismo y dejara alrededor de cien autoretratos, que yo también lo sea y que por esta y otras compatibilidades haya elegido a este pintor para la monografía.
Leyendo sobre Egon Schiele lo primero que se extrae del carácter de su obra es una desconfianza de sus semejantes y un estilo agresivo( mediante el uso de técnicas que explicaré a continuación) y trágico. Nació y vivió en Austria de 1890 a 1918. A principios del siglo XX Viena, capital del Imperio Austrohúngaro, era considerada además capital cultural de Europa central; llegó a los 51 millones de habitantes procedentes de 15 nacionalidades diferentes. Pero más allá de la deslumbrante eferverscencia en los diferentes ámbitos de la cultura la realidad es que la vida para quienes no pertenecían a la elite social no era fácil. Las condiciones laborales para la mayoría eran deplorables debido a las políticas liberales del momento, y las tensiones entre naciones conformaron un clima prebélico que desembocó en la I Guerra Mundial. Y Egon Schiele no pertenecía a la elite.
Su padre, trabajador ferroviario murió cuando Egon contaba solo 15 años. Tras su muerte fue dejado bajo la tutela de su tío que intentó sin éxito que trabajara en los ferrocarriles pero este camino no le interesó y se decantó por ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena. Su paso por la Academia fue corto ya que su enseñanza le resultaba cerrada y opresora, de modo que abandonó y fundó junto con 5 pintores afines más el Neukunstgruppe (en alemán "Grupo del nuevo arte"). La influencia de Klimt, maestro y protector de Schiele, estaba presente en todos los pintores del grupo, aunque el decorativismo latente de la Secesión Vienesa a la que Klimt pertenecía, llamada actualmente modernismo, fue dejado de lado para avanzar hacia el expresionismo. Posteriormente entabló una relación sentimental con una joven de 17 años y juntos cambiaron el barullo de la ciudad por el campo, para de este modo encontrar de nuevo la inspiración. Su modo de vida fue considerado indecente por los habitantes de la localidad; esto sumado al escándalo que provocó el que empleara niños que solían acercarse a su puerta, como modelos desnudos para algunas de sus pinturas lo llevó a pasar un corto periodo en prisión. De nuevo se pone de manifiesto
la rigidez de la sociedad de aquella época, que enferma de prejuicios condenaba( siendo desde mi punto de vista lo peor de la condena el estigma social al que tuvo que hacer frente) y hacía de verdugo según sus códigos hipócritas. Hipocresía que nos lleva de lleno al tema que pretende abarcar esta breve monografía: el desnudo; por lo tanto el erotismo y la sexualidad.
Freud se había establecido en Viena y allí desarrolló su psicoanálisis. Un aspecto de las teorías de Freud que causaba irritación en mucha gente era su visión de la sexualidad como origen de muchos actos y deseos. Esta teoría molestaba especialmente a sus contemporáneos, dado que alrededor del año 1900 imperaba la doble moral en las relaciones matrimoniales y todo lo referente al sexo era un tabú que provocaba curiosidad, pero a la vez miedo. Y como no podía ser de otra manera todo ello caló en la obra de Schiele que plasmó la sexualidad ardientemente insatisfecha en sus desnudos, que encarnan el sufrimiento que implica la sexualidad, el aspecto nocturno de las relaciones entre hombre y mujer, tal como se describe en la obra de Freud. Con objeto de si no ponerse en su lugar al menos darle el peso debido a lo opresivo de la moralidad de aquel entonces retomo el paralelismo que inicié poco más arriba y que nos trae de vuelta al año 2011. ¿ Cuántos Egon Schiele puede haber hoy día? Parece una pregunta ingenua, la formulo de otra manera, ¿ cuántos de los jóvenes que rondan la edad de Schiele en los años en los que realizó su obra se sienten conmovidos por la demonización del sexo extramatrimonial realizado por la Iglesia, a cuántos les importa que la homosexualidad esté penada con la muerte en 8 paises, que un periódico sudanés, que por lo que parecería una broma de mal gusto se autobautizó con el nombre de la otra conocida revista, con la que afortunadamente no tiene ningún parentesco, Rolling Sone, haya publicado las fotografías y los datos personales de 100 homosexuales sudaneses y que la semana pasada el primero fuera asesinado a tiros en su casa, a manos de dos encapuchados ( a pesar de las recientes campañas y de los subrepticios tejemanejes de la extrema derecha norteamericana sobre el terreno aún no es legal matar a un homosexual en Sudán, de modo que sus sicarios vistieron pasamontañas para la ocasión en lugar de traje de gala). Muchos más ejemplos que parecerían no venir al caso sobre lo farragoso que hoy día sigue siendo el tema de la sexualidad podrían ponerse aquí y que esta monografía se extendiera hasta el infinito en lugar de a las X páginas de las que consta pero creo que con esos es suficiente; de modo que repito la pregunta ¿ a cuántos nos interesa todo esto? ¿ qué Egon Schiele está plasmando todo esto en un desnudo? Y la pregunta a la que todo se resume ¿ quién tiene esa hipersensibilidad? Egon Schiele, sin duda. Para una mejor comprensión de ello cito al filósofo Friedrich Nietzsche, del que sin duda Schiele fue lector y que describía de esta manera al artista moderno en 1888: “El artista moderno, cuya fisiología es la más ligada al histerismo, también está marcado como carácter por esa morbosidad... La absurda sensibilidad de su sistema, que convierte todas las experiencias en crisis y arrastra a lo dramático las casualidades más insignificantes de la vida...”
forma
La delgadez de sus figuras, las contorsiones virtuosas del cuerpo, una mímica de sus modelos entre estrafalaria y tétrica que no está dominada por ninguna regla comprensible de la afectividad y que se aparta del modelo natural son constantes en sus desnudos.
fondo
El aislamiento del yo representado por el propio cuerpo se corresponde con una supresión radical de
toda alusión espacial. Schiele neutraliza el fondo mediante superficies monócromas que hacen que el cuerpo se vuelva inestable y los movimientos parezcan erupciones o sacudidas nerviosas. El contorno irregular y anguloso de la figura, cuya aparición resalta todavía más expresiva en contraposición a la superficie neutra, contribuye a alejar la representación del aspecto natural de la imagen del espejo y permite que sobre la superficie del cuerpo aparezcan rasgos expresivos.
color
El cromatismo tampoco sirve para reproducir el aspecto natural del cuerpo. Mediante llamativas señales cromáticas y las anchas pinceladas confrontadas de forma brusca representa las energías vitales que salen hacia el exterior. En Egon Schiele había una parte de místico confesada en una misiva a Oskar Reichel en la que habla entre otras cosas de su luz astral; esto puede ayudarnos a entender el uso de su paleta en algunas de sus pinturas que él entendía como realizaciones materiales de materia espiritual. De este modo, los contornos blancos deberían interpretarse como el aura, que se considera la “luz astral”. Estas ideas junto a las de Nietzsche también pasaron a formar parte de su cosmovisión y por tanto de su obra.
linea
Sin duda la linea es uno de los rasgos más característicos de Schiele. Su linea angulosa cuenta con una carga espiritual y psicológica. Parece frágil y forzada, a menudo es quebradiza, casi nunca recta o curva, se interrumpe y acentúa o debilita según se acentúe un detalle, permaneciendo siempre tan segura y magistral.
el motivo del desnudo
Sus desnudos comenzaron siendo autoretratos, para él de gran importancia ya que de alguna manera este giro hacia sí mismo suplía de alguna forma la figura de su padre que desde muy pequeño le apoyaba y le daba ánimo (son especialmente prodigiosos los dibujos de trenes que realizó a muy corta edad, cuando su padre aún vivía). Pero cuando este autorretrato que podría catalogarse de narcisista toma un cariz erótico, por ejemplo en su autorretrato masturbándose ¿ qué está sucediendo? En este caso en el que el artista desnudo se exhibe como un ser sexual es posible que Schiele quisiera conjurar demonios eróticos y así satisfacer imaginariamente los deseos reales que no se pueden satisfacer. Según dicen uno acaba con las pasiones cuando las representa.
Schiele no conocía la goma de borrar, cuando se equivocaba desechaba las hojas. Creaba sus dibujos solo del natural. En esencia eran contornos que adquirían su plasticidad a través del color. Realizaba el coloreado siempre sin modelo y de memoria.
En cuanto a la perspectiva nunca usaba la normal, y buscaba ángulos imposibles que distorsionaban la figuras. A veces pintaba a los modelos subido en una escalera, en ocasiones casi encima de ellos. El objetivo de todo esto, algo que trasmiten sus pinturas, era conseguir el efecto de intimidad, que pareciera que el modelo estaba en un momento de soledad sin que nadie le observara. Algo que algunos han tachado de voyeurista.
El final de su vida
Tras su turbulenta etapa en el campo volvió a Viena protegido por Gustav Klimt quien le tenía una gran estima; gracias a su ayuda Egon adquirió cierto reconocimiento y pudo participar en varias exposiciones. Se casó al poco de llegar a Viena pero su vida, la de su mujer y el bebé que esperaban se truncó drásticamente debido a la “gripe española” que asoló Europa en aquella época. Ambos murieron en 1918, el mismo año en el que había muerto Klimt por la misma enfermedad.
Opinión personal
Considero que esta monografía está plagada de mi opinión personal de modo que he querido mostrar este dibujo de mi madre que hice el año pasado, estando en primero de carrera inspirado por la figura de Schiele, para aportar otro tipo de opinión que no sólo la escrita. En él pretendí hacer un uso similar de la linea, estilizar y deformar ciertas partes de la figura, usar el color como un coloreado y de forma casi plana y aislar la figura en un fondo neutro.
(imagen1)
Desde el primer momento Schiele llamó mi atención; el descubrimiento posterior de su personalidad y de sus circunstancias vitales hicieron crecer mi empatía hacia él. La fuerza de su trazo, la libertad y el carácter con el que lo ejecuta, el antiacademicismo (aquí alguien me puede preguntar que qué hago en Santa Isabel de Hungría) y la temática, sobre todo el desnudo sin complejos, y la valentía que para ello hay que tener cuando se vive en un mundo en el que la mayoría alienada necesita de chivos expiatorios permanentemente para tapar sus miserias, me llevan a una conclusión, me gusta Egon Schiele, y lo comprendo dentro de mis posibilidades.
Para acabar y respecto al tema del desnudo, más de una vez he tenido que escuchar comentarios del tipo Egon Schiele era un desviado, perverso o como se le quiera llamar por tratar de una forma explícitamente sexual algunos desnudos (el tema de los niños ni lo nombro, porque la máxima falta que contra él existe en este aspecto es que los desnudaba para dibujarlos, no recuerdo haber leído ninguna documentación que acredite que llegara más allá), yo recuerdo un dibujo que hice con 10 años y de una manera casi autómata: una chica apoyada en sus rodillas que se masturbaba; lo recuerdo porque mi madre me sorprendió y me dijo con un tono agrio que a mi me chocó y honestamente me cohibió“¿eso es lo que tu dibujas?”; cuando he recordado con los años ese episodio con mi madre ambos llegamos a la misma conclusión, su reacción fue inadecuada porque el sexo es (por muy obvio que resulte repetirlo, pero hace falta) natural y al arte es arte. De modo que a todos aquellos que tachan a Egon Schiele de perverso yo les digo que no están en lo cierto.
BIBLIOGRAFÍA
* Arte del siglo XX. Ed. Taschen
* Egon Schiele. El alma de medianoche del artista. Reinhard Steiner. Ed. Taschen
* Periódico Diagonal http://www.diagonalperiodico.net/
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